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Las 10 cosas que no debireron pasar en la Boda Real

El gordo vió un accidente en la Boda Real

El Gordo captó justo el momento en el que un soldado cayó del caballo, momentos antes de la procesión rumbo al Palacio de Buckingham.

- El Gordo y La Flaca / Univision

El beso más esperado en la Boda Real

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La Moda en la Boda Real

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Un mexicano invitado a la Boda Real

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Datos curiosos de la Boda Real

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Las bodas entre las familias reales europeas se rigen por protocolos que suelen ser muy estrictos, pero ninguno como el británico, considerado el más puntual. Desde que se anuncia la unión de algún integrante de la Familia Real, se establece un mecanismo donde todos los invitados son informados sobre las reglas que deben cumplirse y por ello se espera que todo salga a la perfección, aunque no siempre resulta así. Estas son las 10 cosas que no debieron pasar por televisión en la Boda Real del príncipe William y Catherine Middleton, ya fuera por protocolo o simplemente porque no gustaron.

1.- El accidente de un caballo y su jinete de la guardia real que escoltaba a la pareja a la salida de la Abadía de Westminster, cuando se dirigían Palacio de Buckingham para la primera recepción oficial como pareja.

2.-  Que la dama de honor, Philippa Middleton asistiera de blanco mimetizándose con la novia.  Con anterioridad se sugirió que ninguna de las invitadas vistiera de blanco para destacar aún más a la novia, pero la hermana menor de Catherine utilizó precisamente un vestido blanco. Las críticas fueron muchas aunque algunos especialistas aseguraron que para los británicos esto significa una continuación de la cauda (parte del vestido) pues Philippa fue su dama de honor.

3.-  Que se rompiera la  tradición entre la realeza británica de que los pajes y otros miembros del cortejo nupcial fueran menores de 8 años. Pero eso comenzó a cambiar desde la boda de Diana de Gales, quien fue acompañada por su hermana, detalle que Catherine quiso repetir al hacerse acompañar por su hermana Philippa.

4.- Que no recordaran que toda novia con los nervios se hincha un poco. Le tomaron las medidas tan justas a los dedos de la futura Duquesa de Cambridge que fue una tarea titánica para William encajarle la alianza matrimonial. El caso de él fue peor pues llegó a un acuerdo con la novia de no llevar la alianza matrimonial.

5.-  Que Catherine dejara escapar algunas muecas y gestos de nerviosismo. Suponemos que aprenderá a manejar con el paso del tiempo, tal como lo hace su esposo William porque en el momento de su llegada y estancia en la Abadía de Westminster, su rostro delató el manojo de nervios que tenía por dentro.

6.-  Que se notara tanto la caída del cabello del príncipe William. Fue sin duda una de las desgracias fuera del protocolo que muchos hubiesen querido evitar, pues la calvicie que padece antes de cumplir los 30 años, presagia un problema agudo en el corto plazo.

7.- Que el Príncipe Harry luciera un peinado ultra moderno.  El hermano del novio mostró que ese problema genético está lejos de sucederle a él y se dejó ver con un peinado más bien moderno, lejos de los cánones clásicos a los que está acostumbrada la Casa Real. Tal vez sea un signo más de los tiempos de cambio que se avecinan para la monarquía.

8.-  Los tocados exagerados de las princesas Eugenie y Beatrice, primas de los príncipes William y Harry.  Se supone que la ocasión exigía algo menos llamativo y al ser integrantes directas de la familia real, se esperaba que dieran la nota por otro lado y no por el adorno en la cabeza.

9.- La controversia provocada por el peinado de Catherine al no recogerse el cabello y llevarlo suelto. Para muchos esto fue romper con la tradición y el protocolo de los enlaces de la realeza.

10.-  El largo periodo de espera antes de que Catherine asuma sus funciones como princesa. Los supuestos dos años que la pareja solicitó a la reina para tomarse un largo periodo sabático antes de integrarse de lleno a las actividades de la realeza y mientras dedicarse a disfrutar de su matrimonio, en realidad son un compás de espera en lo que Catherine se instruye en los quehaceres de la esposa del sucesor al trono. Es decir, que tomará un curso propedéutico e intensivo.

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