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Mujeres cansadas de las vulgaridades de sus maridos piden el divorcio a la jueza Pereyra.

Ruegan por el divorcio

La mala higiene y el comportamiento vulgar de Joel Soriano y Carlos Argüelles tienen a sus mujeres al borde de la locura, por tal motivo ambas llegaron a la corte de Veredicto Final para  terminar con sus relaciones, porque no soportan más sus groserías y malos olores.Sin embargo la jueza Cristina Pereira le da la solución.

Patricia, la pareja del primer demandado, viajó desde Texas desesperada porque Joel, quien es mecánico de oficio, no le gusta bañarse y esto la ha llevado a mudarse de habitación.  Además, dice que se  muere de la vergüenza cada vez que Joel se rasca sus partes íntimas y le repugna cuando lo ve comer con sus manos.Por su parte Magaly, la esposa de Carlos, el segundo demandado, está harta de las vulgaridades de su esposo en la mesa y de que coma con cuchara. Tampoco comprende porque el hombre, lo mismo va a una boda que a un almuerzo en chancletas, camiseta y pantalones cortos. Además de otros malos hábitos de comportamiento que la han llevado a pedirle  el divorcio.     

Con la intención de darles una segunda oportunidad a las parejas, la jueza Cristina Pereyra invitó a Grace Fontecha, consejera y creadora de imagen desde hace 30 años,  para entrenar a estos dos hombres en el arte del buen comportamiento y la etiqueta.   

La jueza ordenó a Joel y a Carlos que se recluyeran, por varios días, en el  bootcamp de comportamiento y etiqueta de Grace.

Para Patricia y Magaly, sus maridos son casos perdidos. Para la jueza Cristina Pereyra son una misión. Grace Fontecha logró cumplir este gran reto y transformó a Joel y Carlos en dos hombres nuevos.

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